|
|
|
|
|
Guest Column |
|
La ciudadanía geográfica de la mexicanidad va más allá de Texas y Chicago |
La cultura política del “No en México” se advierte cuando ronda el temor de avanzar, la resistencia al progreso político, implica para muchos, la pérdida del poder. El Voto Extraterritorial de entrada no solo asusta, se percibe como un arma de varios filos, en lugar de verse como un éxito político. Ponen de excusa costos económicos altísimos cuando el presupuesto existente para la Matrícula Consular debiera ser aprovechada, entre otras cosas, para enlistarse en un padrón electoral en cada uno de los Consulados mexicanos de la Unión Americana, y, llegado el momento de las elecciones basándose en este enlistado o registro padronal, los mexicanos en el exterior podrían votar de manera sencilla, económica y simplificada. Pero no, los peros y los contras se dejan ver en el Senado una vez aceptada la iniciativa del voto en la Cámara de Diputados. Hablan de millones de pesos como si tuvieran que levantar un censo de mexicanos en la Unión Americana, que cosa más patética. Tanto Demócratas como Republicanos en las pasadas elecciones presidenciales norteamericanas pusieron sus oficinas en México para que votaran sus ciudadanos que viven en el extranjero sin ninguna dificultad. Y bueno, Irak es un ejemplo sin precedente alguno en la historia del exilio y de las democracias. En México a todo se le busca problema, y si no se lo encuentran pues se lo inventan. El Congreso mexicano y su clase política son las instituciones políticas más retrógradas y tercermundistas de toda Latinoamérica. Quieren tratar a los migrantes como personas ignorantes de la política de su país, cuando los migrantes están debidamente informados de lo que sucede en México y luchan responsablemente por un derecho civil que les ha sido negado por décadas. En Zacatecas como tierra de migrantes que es, se sigue luchando para lograr escaños de elección popular, hoy por hoy hay diputados migrantes, alcaldes migrantes, regidores migrantes y es el único estado Binacional de la República mexicana. La lucha en este rubro ha sido ardua, al Rey del Tomate, el Sr. Andrés Bermúdez fue tratado como indio en sus inicios, como pobretón por su forma de vestir; sus botas, sombrero y vestimenta ofendían al legislador de traje, menospreciando de entrada al hombre de campo, insignia del pueblo mexicano y vestigio de discriminación por excelencia. ¿En qué momento un mexicano pierde sus derechos políticos en la expulsión cuando su gobierno le niega sus derechos a la educación, empleo y desarrollo?. Es esta la verdadera reflexión de donde deben partir los Senadores al aprobar el dictamen, sin mencionar que sus dólares les permite tener aún más derechos, por razones que ya conocemos por demás. Ya veremos que sucede, espero y el Senado sea más responsable con el derecho al Voto Extraterritorial. ________________________________ Tere Quezada Columnista de la política migratoria y bilateral. http://www.cuevalobo.com/ Correo electronico: tere_quezada@terra.com.mx
|