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- Admirar lo admirable y
aplicarlo a la vida diaria sería lo deseable para mí
- Por Tere Quezada
Después del pasado artículo y uno que otro enojado,
mi amigo José Luis me pregunta que cual es mi sentimiento hacia los
Estados Unidos, seguramente se extraña por la vehemencia con la que
defiendo el derecho de los Estados Unidos a aceptar o rechazar migrantes,
o por mi continua insistencia al señalar que la migración es un problema
de México, o quizás por detallar con severa crítica que los migrantes y
la comunidad mexicana se han buscado mucho de lo que hoy les pasa, -termina
diciéndome que el amor hace que uno no vea los defectos de su amado,
ja,ja,já, ¿será?
Ciertamente estoy entre dos amores, pero como mi amor es legal y fiel,
no perjudico a ninguno; a uno lo quiero por competitivo, inteligente e
independiente, al otro por trabajador, alegre y amigo. Con los dos me
siento muy a gusto y sacan lo mejor de mí en cualquier momento.
Es curioso ver como son los criterios en ambos lados de la frontera. Los
que no ven (la mayoría) el lado valioso de los Estados Unidos es
simplemente porque no lo conocen, nadie puede amar lo que se desconoce.
En general, el mexicano percibe el “sueño americano” como la posibilidad
de alcanzar lo que se desea, una casa, un carro, un negocio, redondear
una ilusión de vida. Y para el norteamericano tener casa, carro o un
negocio forma parte del sistema que facilita el acceso a adquirir los
bienes. El “sueño americano” va más allá de las cuestiones materiales,
tiene que ver con el origen del pueblo americano, su historia y sus
hombres.
Salir de Inglaterra después de siglos de persecución y sometimiento a la
Corona era un destino inevitable, la Libertad se había convertido en un
valor anhelado y la Justicia en un valor imprescindible. Y salieron de
Inglaterra a buscarlos a donde fuera. Mientras unos buscaban pueblos a
quienes conquistar, otros buscaban su anhelada Patria.
Estados Unidos es el único país del mundo que fue preconcebido con una
idea en la cabeza y otra en el corazón. La película Brave Heart de Mel
Gibson describe religiosamente esa idea que se comenzaba a gestar en esa
época.
Una vez que pudieron alcanzar la libertad en la nueva tierra después de
una agotadora guerra de independencia, la Declaración de la
Independencia de Thomas Jefferson sería uno de los textos más bellamente
escritos hasta entonces sobre el concepto de la Libertad. Luego vinieron
los Documentos Federalistas, ensayos extraordinarios escritos por
grandes pensadores como John Jay, Alexander Hamilton y James Madison,
que darían el principio de la nueva Constitución. James Madison se
adelantó a su tiempo y escribió las primeras diez enmiendas en The Bill
of Rights, manifestación en donde yacen los derechos como la libertad de
expresión, la libertad de credo y la libertad de prensa. Sugirió por
primera vez el Estado laico. Madison es considerado el Padre de la
Constitución. Luego llegó el primer partido político en el mundo, el
Partido Demócrata Republicano, de donde se desprendieron las dos
corrientes políticas hoy existentes.
Querían ser una nación independiente y lucharon hermanados con lo que
poseían, un profundo amor por la patria ansiada. Trabajaron con mucha
cabeza para edificar un sistema de gobierno en donde todos los estados
estuvieran unidos bajo una misma confederación representada en un
Congreso, pues a todos les motivaba la misma idea de unidad, libertad y
justicia. Se ocuparon arduamente para lograr el objetivo y superaron con
mucha valentía el inesperado segundo embate de los británicos. Madison
casi muere cuando los ingleses entraron a Washington, aquí nace otra
historia de patriotismo, el himno nacional The Star-Spangled Banner.
El patriotismo norteamericano nace de este amor y esta pasión de todos
sus hombres y mujeres que desde sus antepasados habían heredado y que
pudieron conseguir tanto en concepto como en políticas realizables a
niveles de categoría constitucional.
Desafortunadamente, el inicio de México se da entre guerras étnicas
hasta llegar a la Conquista, y luego más guerras hasta llegar a la
Independencia, luego más guerras hasta llegar a la Revolución. Y luego
llegaron los Caudillos y fuimos pasando de un caudillo a otro. El
General Calles medio unificó al país hasta que caímos en la dictadura
perfecta. Nunca hemos sido ciudadanos realmente libres. Benito Juárez
hizo lo que pudo porque conoció y se fusiló una que otra idea del
gobierno de Thomas Jefferson, de hecho, hay frases que creen que son de
Juárez, pero tampoco se trata de echarlo de cabeza, como quiera hizo lo
que pudo en tiempos sumamente difíciles. Desde entonces nadie más volteó
a ver a esos hombres y su legado, al menos como ejemplos a seguir.
Siempre he dicho que el idioma fue el gran impedimento para que
trascendiera semejante adelanto político en Latino América.
Al día de hoy México no tiene rumbo, ni plan, ni objetivos claros. Los
partidos no saben hacia donde van y se han convertido en agencias para
desempleados, los sindicatos tampoco, el magisterio menos. El pueblo no
sabe qué es lo que desea como país y como no existen bases de Nación, no
existe patriotismo que defienda tales bases, nos hemos asido a un
nacionalismo que nos hace sentir que pertenecemos, al menos, a un país
de costumbres. Han existido mexicanos con grandes mentes pero se han
desarrollado de manera aislada sin ninguna trascendencia de unificación
social. Quizás los que más lograron unificar a la sociedad fueron Hernán
Cortés, la Virgen de Guadalupe y el General Calles.
Está en puerta la Reforma del Estado, y lo que harán será desparchar y
volver a parchar la Constitución. Me angustia mucho que México no camine.
Tere Quezada (tere_quezada@terra.com.mx)
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