- Los Talk Shows conservadores
fueron pieza fundamental para tumbar la reforma migratoria
- Por Tere QuezadaPor Tere
Quezada
Los días han pasado y quise observar el comportamiento de la
comentocracia (como dice el Dr. Castañeda), y ahora resulta que
activistas y grupos pro migrantes culpan a los radio talk shows
conservadores de influir en la población para que el Senado
rechazara la segunda votación del debate migratorio. Yo digo que
más bien fue al revés, la población utilizó a los radio talk shows
para hacerse escuchar y gritarle al Senado que la ciudadanía no
quería ningún tipo de reforma migratoria.
El debate tomó una importancia tremenda en todos los radio talk
shows conservadores los días previos a la votación, la gente
incrementó su participación y terminaron haciendo un proselitismo
ciudadano que no se había visto por décadas. Hubo quien comentara
al aire que habían sido ellos -los ciudadanos- los que habían
salido de las sombras para hacer valer su voz.
En lo personal, me gustan mucho los programas americanos de radio
en donde se analizan temas políticos porque el público tiene una
gran participación por la vía telefónica. En mi país, la gente, el
pueblo, el radioescucha, no puede salir al aire y decir lo que
piensa ¡mucho menos debatirlo con el invitado o el anfitrión!, se
tiene que dejar la opinión a la persona que contesta el teléfono,
con la eventualidad de que no anote bien el contenido de la
opinión, y que además, ni se lo pase al anfitrión. Otros programas
de radio usan el buzón de voz para que el público deje su sentir,
y solo así, se sabe más o menos qué piensa la población al
respecto.
México es un país todavía muy miedoso y temeroso de escuchar la
verdad de lo que piensa su auditorio. Amalia en Zacatecas emplazó
la ley mordaza.
En el mapa del espectro radiofónico americano, el radioescucha y
el anfitrión se atreven a debatir abiertamente por vía telefónica
para que pueda refutarle con argumentos ciudadanos su opinión, ya
sea de oposición o apoyo al tópico en cuestión. ¿Será que por eso
la ciudadanía americana no necesita de las marchas?
Pedro Ferriz de Con fue el único que se atrevió públicamente a
llamarle “loco” al Peje meses antes del 2 de julio. La mayoría de
los conductores de programas políticos mexicanos tratan de ser
imparciales. Me cae mal Sergio Sarmiento cuando no quiere
incomodar a sus invitados y las preguntas van por encimita; me
dijeron, supe, no me consta o comentan que usted... ¡ay, no lo
vayan a regañar! Carmen Aristegui es de izquierda y sólo mete las
puntitas de los dedos cuando pretende ser autocrítica, delega el
peso del problema en los demás. Adela Micha quiere ser amiga de
todos, se reduce a reír con ellos y a contar las noticias, si
acaso en alguna entrevista se atreve a un poco más, pero en corto,
no arriesga casi nada. Gutierrez Vivó es mustio, y en su mesa
política nunca un ciudadano pudo refutar nada a ninguno de los
invitados de la mesa política.
Todo en México tiene que ser con pinzas porque si no, olvídense,
le llaman agresión o violencia a un debate acalorado. Creo que no
entienden lo que significa la fuerza e importancia del debate. Se
concretan a leer las notas del público y así evitan la réplica.
La especialista y mi favorita en programas radiofónicos de este
tipo es Laura Ingraham, quien pondría en la lona de dos patadas a
cualquiera de los antes mencionados, la capacidad de análisis que
tiene esta mujer no la tiene nadie en México. Se enoja, se sulfura,
se apasiona, reclama, defiende o remata con mucha inteligencia
cuando la sacan de sus casillas, no tiene piedad con su invitado o
su radioescucha si está en la bocina con ella, pero siempre,
siempre dándole la oportunidad a su público de refutarle y
participar en un debate constructivo.
Cuando le llegó el turno al tema migratorio era de ¡escóndanse o
aguanten vara!, alguna vez estuvo Juan Hernández (aquél
colaborador de Vicente Fox, maestro de la universidad de Stanford)
en un debate telefónico con Mark Krikorian en el programa de
Laura, y la verdad créanme que no entiendo una cosa, si no se
tienen los argumentos para estar en un programa de radio con
semejante nivel de debate ¿qué carajos se hace en un lujar donde
no se puede contestar, argumentar o debatir? Juan Hernández no
solamente quedó mal, quedó como lo que es, un tonto con botas,
¡ay, mejor ni los ayudes Juan! Cuando contestaba, a parte de que
se enredaba, yo me escondía bajo las cobijas de mi camita y me
tapaba los oídos; no quiero oír, no quiero oír, no quiero oír. En
serio que daba pena ajena.
Ese tipo de contexto es realmente lo interesante en un programa de
análisis político, los norteamericanos participaron con mucho
sentido de la vida civil y de la lucha social, de lo que se quiere
y se pretende perseguir cuando un país necesita resolver problemas
que conciernan a la población entera.
Ya en la victoria de aquél 28 de junio por la noche, siguiendo con
los talk shows; Mike Gallagher dijo en su programa que México era
un país tan caótico que tanto los pobres como los ricos salían
huyendo como Speedy González, y con mofa terminaba explicando que
a los mexicanos no les gusta su país, y que con la pena pero que a
él no le gustaba que se refugiaran en el suyo, entonces ¿se pueden
imaginar lo que el público comentaba cuando hablaban al aire?
Dennis Miller con eso de que es bastante simpático, la verdad,
comentaba que a los canadienses sí les gusta su país -y soltaba la
carcajada- se daba vuelo contándolo una y otra vez, como citando a
Gallagher, pero poniendo el ejemplo al revés, y que los
canadienses van de compras a los EU y que sí se regresan a su país.
Hizo del comentario de Gallagher una parodia del comportamiento de
los mexicanos al cruzar la frontera.
Dennis Pragger no solo es un gran comunicador y un ferviente
defensor de la vida humana, es un hombre que centra su profesión
en torno a la práctica de los valores, los principios, la moral,
la educación, la patria, la humanidad y el valor histórico. Tomó
la victoria ciudadana como razón principal para festejar la fiesta
de la independencia del 4 de julio. Por supuesto que ha citado a
México por su forma de poner sobre la palestra legislativa las
prioridades del país: la eutanasia, el aborto, la prostitución
legal en las calles, ya saben, todo lo que hacen los
representantes del ambulantaje, los taxis piratas y demás gentuza
llevada a categoría de legislador, claro que el Sr. Pragger no
sabe que estas arañas no tienen ni la menor idea de lo que es
legislar o crear proyectos de ley para implementar o impulsar
algún tipo de progreso o desarrollo económico, porque si supiera,
entonces comprendería por qué cientos de mexicanos mueren tratando
de cruzar la frontera. Yo creo que sí lo sabe, lo que pasa es que
es muy decente.
La opinión de estos anfitriones de radio pesan mucho en la
sociedad Americana.
Lo único que ronda en mi cabeza después del 28 de junio, es saber
si hay mexicanos con un poco de dignidad y respeto por sí mismos
que deseen trabajar en la unidad para hacer de México un país
respetable ¿los habrá?.
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